Dialogando en el Café Salambó

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domingo, 27 de febrero de 2011

Asma 2



Yo apuntaba maneras. Las tenía todas para ser asmático. Tuve incluso una bronquitis asmática un año, muy jaleada por los médicos, amigos y familiares. No era de tapa dura pero cumplía todos los síntomas de la enfermedad.
Y me vacuné para evitar que triunfase. Me metí los bichos esos en pequeñas dosis a través de pinchazos y más pinchazos durante algunos años.
No sé, quizás me equivoqué. Ahora, sería como Benedetti, como Proust o como el Che, un asmático más.
Y compartir con ellos, al menos eso.
Hay que ver de todos modos cómo evoluciona la vacuna porque a pesar de ella, a veces, cuando escribo sigo notando que me falta el aire.

Sombrero

Cuando era niño y veía a hombres con sombrero pensaba que esos hombres no eran de fiar. Supongo que el prejuicio se debía al cine negro.
Hoy día, el hombre con sombrero soy yo y creo fiarme de mí mismo. Supongo que no me queda más remedio.

Escribirme

Llevo toda la vida observándome y he llegado a un punto en el que creo que ya puedo contar mi historia como si fuera la de otro.

domingo, 17 de octubre de 2010

El leedor fósil

El leedor fósil. Jorge Gamero. March Editor.
Colección Biblioteca Íntima nº 17
Barcelona 2005         
ISBN 849560881-2


Oiga, ¿y usted por qué lee? Tal vez usted haya sido contaminado por el virus de la literatura, como los extravagantes miembros del grupo subversivo Efeuvepé que proclaman huir a toda costa del éxito comercial. No piensa lo mismo, sin embargo, el personaje de novela, que lo ha sido todo y no es nada, cuando reclama su parte en la gloria literaria del autor. 
En los relatos de Jorge Gamero los pequeños hábitos cotidianos, triviales en apariencia, de súbito se apoderan de la vida de los personajes, crecen desmesuradamente en su interior y desembocan en el sarcasmo y en el absurdo más lúcidos. Porque para los enfermos de literatura la realidad, una simple mentira, desaparece poco a poco invadida por la imaginación. O por el humor trágico de un antihéroe vestido de luces en su particular cruzada contra los tópicos.
Y mientras tanto el leedor, a punto de fosilizarse en su postura favorita, piensa que sería una pena morirse con la de libros que le quedan por leer. Como éste, por ejemplo.
(Texto de la contraportada)

lunes, 11 de octubre de 2010

Coincidencia


Las coincidencias en la literatura, entre lectura y escritura, a lo largo de ese magma nada caótico de carambolas que nos acechan, unas veces son felices y otras simplemente no las recuerdas.
Leyendo al rey del género híbrido, Vila-Matas, descubro que un personaje mío, sin saberlo él, compartía con Cortázar una manía, que es la que en su libro "Dublinesca" me cuenta Enrique: (...) Cortázar viajaba de niño lentamente con un dedo por los mapas de los atlas y paladeaba el sabor embriagante de lo incomprensible, (...) (Página 86)
La felicidad de la coincidencia es que la manía, suponiendo que fuera cierta, y si no, también, fuera de Cortázar a la vez que de mí mismo suplantando realmente al personaje de mi cuento "Biografía".

martes, 10 de agosto de 2010

Asma

Yo apuntaba a asmático, como Benedetti, como Proust, como el Che. Pero hice por evitarlo y estuve vacunándome contra el mal de la falta del aire. Pero no sé, a veces dudo y creo que me equivoqué abortando ese, acaso único punto en común.

martes, 27 de julio de 2010

Cruz vs. Gabo

Juan Cruz, le dijo una vez a Gabo en casa de Carmen Balcells:
- Gabo, no quiero morirme sin hacerte otra entrevista.
Y me dijo, veloz, jugando con una miga de pan:
- Pues no te mueras.
(página 61, de "Egos revueltos" XXII Premio Comillas. Col. Tiempo de memoria. Tusquets Editores)