Dialogando en el Café Salambó

Dialogando en el Café Salambó

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sábado, 8 de mayo de 2010

Madrid

Acudo invitado al Camarote 503, un grupo de editores, lectores y escritores. Camino del local, en el barrio de Malasaña, paro en el Café Comercial frente a la Glorieta de Bilbao. Y me acuerdo de la Romántica banda local, uno de los innumerables grupos de los inicios de la movida madrileña. Tantos hubo que ni si quiera algunos de los tertulianos la recuerda. Yo tenía quince años cuando escuchaba letras como esta: Calles de Bilbao, Luchana y Fuencarral/horchata en la glorieta y churritos en el bar/tu eres mi morena y te llevo a pasear/yo voy a darte un beso/ tu me vas a abrazaaaaaaaaarrrrrrr
Después, nos zambullimos en el tinglado de las letras.

viernes, 16 de abril de 2010

Relectura

A veces deberíamos seguir releyendo toda la vida. Es el placer de reincidir y recaer de nuevo, convalecientes de literatura. Unas veces, egoistas y convencidos del placer, otras, por puro experimento, para ver qué ocurre esta vez, paladeando el riesgo a equivocarnos, que es otra forma más sutil del mismo gozo.
Estos últimos días me he puesto en práctica ambas maneras de releer. Dos novelas de dos maestros de la narrativa.
Por un lado, "Travesía del horizonte", la segunda novela del genial Javier Marías. Por otro, "Cerbero son las sombras", la primera novela del poliédrico, desconcertante y fantasmagórico Juan José Millás.
Después de ambas relecturas placenteras, -que cada lector las coloque en la categoría que le parezca de las dos que aventuraba al principio-, simplemente, una  conclusión: ahora ya, no hay duda de que Marías y Millás, Millás y Marías, son dos enormes escritores aunque para mi, la diferencia fundamental entre ambos es que entonces, Millás ya era un escritor enorme.

viernes, 1 de enero de 2010

AIRE NUESTRO, y mío.

Yo también bebo ginebra Hendrick´s, qué se le va a hacer. Amo a Dylan, a Lou Reed y a Patti Smtih. Escribo para mi padre para pagar mi huérfana conciencia. También tuve cassettes de cartucho como colmo de la modernidad. Yo también quiero desnudar la lengua española. También fui viajante, esa poética profesión ya casi perdida en estos tiempos de ciberespacio. Y también escuché a los testigos de Jehová porque me gustaba la chica que venía los sábados por la tarde a visitarme a casa, estando a solas, sin materializar lúbricos sueños de incrédulo. Yo también tengo un aire de esos que te infunde la literatura sin haberte pedido permiso. Yo también.

AIRE NUESTRO


La ¿novela? Aire Nuestro de Manuel Vilas es un orden nuevo de las cosas. Un zapping narrativo por los lugares y personajes del universo Vilas, distorsionado y dividido en numerosos trasuntos de sí mismo. Entre otros, el Nuevo Vaginismo, movimiento cuyo decálogo está descrito en las pp.234-235, y sobre el que su amigo Sergio Gaspar dice que ha escrito un estudio.Lou Reed y Bob Dylan, Elvis Presley, Tony Lomas o Patti Smith. De Sergio Leone, brutales las frases "Yo fui quien enseñó a Clint la ciencia de la lejanía", o "En general yo convertí la épica en inutiilidad", recordando los westerns del cineasta como paisajes de Pedro Páramo. Una auto biografía paralela de Cernuda, descarada y tragicómica que desface históricos supuestos entorno al poeta y sus contemporáneos. Una carta de ultratrumba de Ernesto Guevara dejando a Fidel con el culo al aire. Una crítica a la intelectualidad literaria en boca de un poeta "católico, socialdemócrata, posmoderno y comunista" (César Vilas) y una teoría sobre el uso de las lenguas con un elogio a la lengua española incluido. Finalmente  una carta al hijo en la que la madre aventura una razón para la vocación literaria de Manuel Vilas:  la muerte de un padre viajante será el motor de su obra como genético homenaje  a su propia y huérfana conciencia.
Estos, entre otros, son algunos de los líricos calambrazos de esa miscelánea de pantallas hiperrealistas que es Aire Nuestro.

Ramón Gómez de la Serna

Las palabras son el esqueleto de las cosas, por eso duran más que ellas.
(Ramón Gómez de la Serna)

sábado, 26 de diciembre de 2009

Origen

Estaba escribiendo unas notas de mi lectura de la novela "Aire Nuestro", Manuel Vilas, Madrid 2009 Ed. Alfaguara. Un amigo me pregunto si las notas eran para publicar o pertenecían a mi diario personal. Para mi diario personal dije yo, tengo montañas de notas de lectura entre otras tantas al margen del mundo, añadí. Y entonces surgió la  reflexión, a estas alturas de lo escrito, con tantos cajones llenos: nadie iba a leerlas si no dejaba que se las llevara el viento de la tecnología. Y aquí estoy, sumándome a la fiesta.