Dialogando en el Café Salambó

Dialogando en el Café Salambó

Índice

jueves, 1 de enero de 2015

Primeras lecturas para un año nuevo.

Uno siempre empieza el año con buenos propósitos. Ello responde a la voluntad universal de ser más felices. Par mí, uno de esos propósitos es leer más si cabe. Este día uno de enero de dos mil quince, una vez dormida la mona, por la tarde empiezo haciéndole caso a mi habitual Enrique Vila-Matas y releo a Rulfo y leo, por primera vez a otro Juan, a Villoro.
Del primero releo el relato Luvina, recogido en El llano en llamas. Para Vila-Matas tal vez el mejor relato que él haya leído, dice.

Más allá de la maestría de Rulfo en el uso preciso del lenguaje, con esa tensión en la que cada línea significa, Luvina es uno de esos cuentos en los que el arte de sugerir queda patente. En el cuento se nos dan todos los detalles necesarios para imaginar otra historia, la no contada. La que el lector necesariamente imagina que le va a ocurrir a uno de los personajes cuando llegue a ese mundo fantasmagórico que describe el otro personaje narrador. Luvina, un viaje al centro mismo de lo desconocido.

Aunque no sabría decir si es el mejor relato que yo haya leído, yo me quedo sin embargo con otro cuento, Talpa, recogido en el mismo libro. En este cuento se dan cita el eros y el tánatos de manera sutil y transgresora, contra toda prescripción no ya bíblica sino de la propia condición humana. Otra cosa sea la relativa transcendencia del concepto que la muerte tiene en la cultura mejicana y concretamente en la obra de Rulfo. No les digo más. Léanlo.

De Juan Villoro no había leído nada. En esta ocasión Vila-Matas recomienda por ser según él una obra maestra el cuento Corrección, recogido en el libro de relatos La casa pierde. El título del libro es a su vez el de otro cuento con el que este escritor, también mejicano, obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia en el año dos mil. Pero este, me lo dejo para mañana.

Corrección acaso le haya entusiasmado a Vila-Matas por tratar la historia de un escritor, Germán Villanueva, que acaba convertido en un Bartleby, ya saben, en el universo vilamatasiano, uno de esos escritores que un día dejan de serlo por múltiples y extrañas razones, o no tanto. Aunque el cuento esconde quizás una pista para este caso, cuando el protagonista narrador, también escritor, sintomáticamente innominado, refiriéndose a Germán Villanueva dice: Es tan bueno que ya no escribe.
En cualquier caso el impostor Germán Villanueva, realmente lo que hace es disfrazarse de Bartleby detrás de la obra del protagonista atormentado y que es, sin saberlo, el verdadero escritor genial. No quiero leerte, Eres mi borrador, ¿te parece poco? le dice Villanueva al narrador.
Sencillamente extraordinario, inteligente. Léanlo también para empezar un buen año de literatura.








martes, 30 de diciembre de 2014

Coincidencias

Dice Enrique Vila-Matas que dijo William Faulkner: Soy un poeta fracasado. Tal vez todos los novelistas quieren primero escribir poesía, y después descubren que no pueden y prueban con el relato, que es la forma más exigente después de la poesía. Y después de fracasar en el relato, sólo entonces un novelista se dedica a escribir novelas.


Así quiero yo acabar el año 2014, con este alegato en favor de la esencia poética y de la narrativa breve. No quiero hablar de fracaso porque irremediablemente volveré al cuento, pero este 2015 va a ser de novela. Y no podré evitarlo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Ciudad de sombras, de Herminia Meoro

Ciudad de sombras
Herminia Meoro
Barcelona, 1ª edición de 2014
Editorial Playa de Ákaba S.L.
ISBN epub: 978-84-941451-8 -6

         Este extraordinario libro de relatos, seis concretamente, gira en torno a dos ejes muy marcados. Uno es el espacio, Barcelona, y el otro; la muerte, el temor a ellla, su vivencia. Los personajes, excepto un taxista llamado Mario compartido en varios cuentos, son distintos para cada uno de ellos pero Herminia Meoro consigue que Barcelona como espacio, y este es uno de los grandes méritos del libro; sea un personaje en si misma, la ciudad como motor creativo. Así, Ciudad de sombras, vivifica Barcelona, especialmente el barrio de l’Eixample, y siendo un libro lleno de luces narrativas, se convierte de paso, aunque esto quizás solo sea un capricho mío, en un proyecto de gran novela sobre nuestra ciudad. Los personajes se mueven, excepto en Historias del Evelyne, por la Barcelona de este nuevo siglo XXI, y lo hacen en movimiento, ya sea paseando, en coche o, sobe todo, en moto.
     También encontramos el portal de la novela Nada del número 140 de la calle Aribau, los claustros empedrados de la facultad en la que soñábamos con ser lo que somos hoy, escritores de carne y hueso lejos de la ensoñación de la gloria, el Guinardó de Marsé, las plazas de Rodoreda o las Ramblas de Montalbán, entre otros rincones. Hay una referencia a Hopper en el prólogo, recordando cómo el pintor consigue ser un cronista plástico de la cotidianeidad urbana.Yo me pregunto quien sería el Hopper de Barcelona pero afirmo que Herminia Meoro con este libro también lo es, porque su negro sobre blanco nos evoca la ciudad con la nitidez de una fotografía. “Herminia Laforet” la llamo yo desde la inteligente subjetividad del cariño y el respeto a la gran autora que es.
     Pero vayamos al detalle.
   Abre el fuego el relato La hora regalada en el que se nos cuenta la historia de una traición. Trata de un escritor inseguro, Javier Talens y su mujer, que quien sabe si por amor, durante años ha estado urdiendo la obra de su marido sin que él, hasta el último momento lo haya sospechado. A lo largo del relato, la autora nos regala dos pistas bien poéticas, una, con unos versos de El rayo que no cesa de Miguel Hernández:
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
      Y otra, una afirmación del crítico ficticio Sancho Marín sobre la figura de Javier: Talens anhela escribir siempre los libros que han escrito otros.
Aunque debo decir que esta afirmación no vale solo para el personaje, se trata de uno de los fantasmas más comunes de la literatura. Herminia, yo mismo, también tenemos, seguro, nuestras obras predilectas de otros y que hubiéramos querido escribir nosotros.
      El segundo relato, Morir mañana es en el que quizás se trata de manera más palpable la obsesión por la muerte. El personage del taxista es a su vez el narrador que teme su propia muerte y que la inventa, quien sabe si para exorcizarla. Me gusta especialmente la idea que soporta todo el relato, y a la que directamente alude el narrador cuando afirma que el taxi es como un laboratorio de historias, la rareza de la gente, (…). Una idea que por muy manida que esté, cosa que el mismo personage afirma, es sin embargo un lugar ideal, un caldo de cultivo excelente para un taxista a su vez, escritor e hipocondríaco.
     En Historias del Evelyne, Herminia Meoro pasaría por ser la Carmen Laforet de nuestros días, sin desmerecer en nada, a la gran escritora de la Barcelona de la posguerra. De hecho, la historia echa atrás en el tiempo y se zambulle en la sordidez y la grisura de la ciudad condal de la posguerra. Y lo que nos cuenta es la historia de la voluntad de ascenso social del protagonista, el narrador, hijo de Carlos Santos Isern, el Litus, capitán de yate, en contra de un ambiente y unos medios hostiles. Pero a mi modo de ver, ante todo el tema es el orgullo y la vanidad. El orgullo del marinero experimentado que es el Litus y del hijo que lo termina substituyendo en la capitanía del barco de un marqués, a raíz de un suceso en el que el hijo salva a su padre, el Litus, tras caer por la borda, supuesatamente borracho. Pero a su vez, la vanidad del padre, le impedirá agradecérselo y reconocer los méritos y la pericia de su propio hijo.
     El alcalde y la vecina es uno de los relatos más largos, de voz narrativa polífónica, sobre cómo la muerte provocada, libera a la protagonista, una madre sacrificada toda una vida por el cuidado de sus hijos; de la enajenación mental, de la pérdida de los reuerdos, del olvido.
    Del amor y los perros es quizás el relato más fantástico y enigmático de todos. Narra la muerte por atropello de Pablo, y cómo su compañero investiga las circuntancias que envuelven la tragedia. Se juega magistralmente con la confusión literaria de lo real y lo ensoñado y en los entresijos de la trama se encuentra la sospecha de una maldición. Pablo había escrito unas notas en su cuaderno contra la iglesia, el pontífice Benedicto XVI visita Barcelona y Pablo, logra estar el día de autos en primera fila. Al final de la ceremonia, la mirada de Pablo y de Benedicto XVI se cruzan… No debe ser fácil cruzar la mirada con ese Nostradamus revivido… Y el Papa, le dice unas palabras: Yo he venido a cambiar tus últimas palabras por amor. ¿Qué busca tu corazón sino una verdad que sea amor? Solo puedes crear ante la muerte un instante de belleza o de compasión a cambio de nada. ¿Revelación, premonición o viaje astral?, porque en el bolsillo del pantalón de Pablo se encuentran con una nota que había escrito esa mañana y que terminaba diciendo: ¿Qué busca mi corazón sino una verdad que sea amor?
  El último relato es el titulado El profesor. Tomás, el protagonista, es un profesor universitario que mientras se desplaza por la ciudad en moto, va recordando los hechos. Tomás quiere vivir otras vidas, su relación con su esposa Marisa ha caído en la rutina y se enamora de una alumna suya, Marlés. Pero Marlés sufre un accidente mortal. Cuando Tomás acude al hospital, en una escena de gran sutileza describe como al salir de un ascensor, se cruza con su mujer con la que apenas intercambian una mirada de soslayo. Su mujer Marisa, que la noche anterior, ha tenido un accidente que ella misma declara antes las autoridades. ¿Es el mismo accidente? ¿Es realmente un accidente?
     La escritora Herminia Meoro es además profesora de Lengua y Literatura en secundaria, correctora de estilo y máster en Creación Literaria por la UPF de Barcelona. Ha publicado libros de didáctica de la lengua y el Libro de estilo para la Revista digital Deportes-21 así como artículos literarios en diferentes revistas especializadas. Algunos de sus relatos han sido seleccionados y publicados en Eñe, revista para leer, 2011 y en La Fábrica Editorial para el certamen Novos en 2013. 
    Ciudad de sombras es su primer libro de relatos. Pertenece al Club Marina de escritores y tiene un blog literario: http://atelierliterario.blogspot.com.es/
   Pero sobre todo Herminia Meoro es una gran lectora, y no me refiero a la cantidad de libros leídos sino a la manera precisa y minuciosa de leerlos que es ante todo, lo que caracteriza a un buen escritor. Una entusiasta de la palabra, alguien que empezó a escribir como un antídoto contra la timidez y la soledad y ha terminado transitando por la calidad y el respeto del oficio.
    Ciudad de sombras merecería sin duda la edición en papel, pero como hemos aprendido a lo largo de una vida de lectores, la dignidad siempre está en el texto y no en los envoltorios. Y este magnífico texto bien merece una descarga por menos de dos euros en la web de la editorial, de fnac, o de agapea.com. Nunca tan poco por tanto a cambio.












miércoles, 3 de diciembre de 2014

La Generación Subway ya está aquí.

Generación Subway
Relatos (Volumen I)
Prólogo y selección de Anamaría Trillo
1ª Edición : diciembre, 2014
ISBN: 978-84-16216-35-2
ISBN Epub: 978-84-16216-36-9
Editorial Playa de Ákaba S.L.

Con autores como Eugenio Asensio, Rosario Curiel, Elías Gorostiaga, Fernando J.López, Herminia Meoro, Anamaría Trillo, Noemí Trujillo, David Yeste o Jorge Gamero.

Puede parecer que estoy sola, pero miro a mi alrededor y el andén se está llenando de gente subway como yo, y me siento más cómoda que nunca.
Esto es Generación Subway, un plano de metro con multitud de estaciones, donde nos podemos bajar o subir en la página 37, o en la 183, en este prólogo o en las 32 pinceladas de la vida de nuestros 32 viajeros. Nos podemos mover a placer en las estaciones, en los nudos y transbordos, saltando entre las vías, ascendiendo interminables escaleras o bajando al mismo fondo de la ciudad.
El metro no es solo un medio de transporte, es un lugar donde muchos de nosotros hemos pasado muchas horas, casi siempre acompañados de un buen libro, o una libreta para apuntar ideas; es un lugar donde soñar, donde escuchar música mientras miras los zapatos de los demás... El metro es la metáfora del ser humano contemporáneo, el que está de paso en el mundo, el que transita entre túneles buscando de vez en cuando un punto de luz y quizás ascender a la superficie donde respirar.

Extracto del prólogo
Anamaría Trillo, autora y antóloga


martes, 4 de noviembre de 2014

lunes, 25 de agosto de 2014

Doble reseña, Sándor Marai y Luisgé Martín.











La mujer justa
Sándor Márai
Barcelona, 2ª edición de enero de 2012
Colección Letras de Bolsillo
Editorial Salamandra S.A.
ISBN: 978-84-9838-368-3        
                                                                  
La mujer de sombra
Luisgé Martín
Barcelona, 1ª edición de marzo de 2012
Colección Narrativas Hispánicas nº 498
Editorial Anagrama S.A.
ISBN: 978-84-339-7239-2


        Esta doble reseña quiere ser un ligero apunte sobre ambos libros pero sobre todo, quiere ser una reseña de la amistad, doble también; la amistad de dos personas. Siempre me ha gustado regalar libros. Y que me los regalen. Lo que no soporto es dejarlos en arriesgado préstamo, arriesgado para los libros y en especial, para la amistad. Considero que regalar libros es un pequeño arte y por lo tanto, no todo el mundo está igualmente preparado. Cada persona, cada relación y cada momento, requieren un libro y no otro porque en cada libro regalado puede haber un mensaje a medida, a veces, incluso inconsciente.
         El ritual tuvo lugar el pasado 29 de enero en la planta baja del Café Comercial de Madrid. Allí me encontré con mis amigos Mar Rodríguez y José Antonio López Guzmán, alias Jal, para brindar con cava y poner así un broche final simbólico a mi etapa madrileña de cuatro años y medio. Ellos forman parte de un nutrido grupo de amigos de esa ciudad incrustada en mi corazón, pero ellos son singulares al mismo tiempo. Porque no es fácil ser amigos a la vez que se comparte empresa. Pero sobre todo, porque no es fácil tener la inmensa talla humana que ellos tienen.
        De repente, decido jugar a que cada lector adivine qué libro me regaló cada uno de mis amigos. Sin pistas elaboradas, puro juego y albedrío.
      Jal es el profesional más serio y comprometido que conozco, un auténtico vendedor de libros, como Mar y un servidor también, pero Jal rompe el molde. Lleva toda su vida en ello, nunca debieron suprimir de nuestras nóminas la palabra viajante, pero ya se sabe que a menudo, nos asusta la autenticidad de las palabras y nos alejamos de ellas, buscando otras, porque nos da miedo parecer antiguos o lo que es peor, que estamos fuera de mercado. Jal es un viajante de experiencias y amistades, de ideas y excelentes resultados. Además de asiduo lector, fiel marido y buen padre de familia, es karateka y, qué le vamos a hacer, madridista inmoderado.
        Mar le pisa los talones en lo profesional, no en vano fue su discípula antes que amiga. Ella es un ejemplo de mujer independiente, amante de la cultura, inquieta y elegante. Hablo de esa elegancia que va más allá de la apariencia, que también, de esa elegancia innata pulida a base de haberse hecho a sí misma.
        Hablemos ahora de los libros.
    Hacía tiempo que sentía curiosidad por leer a Luisgé Martín, el autor de La mujer de sombra, de manera que recibir este libro ya empezaba siendo un acierto. Y la lectura ha saciado con placer dicha curiosidad.
     Guillermo, poco antes de morir le confiesa a su amigo Eusebio que tiene una relación sadomasoquista con una mujer misteriosa. Poco tiempo después Eusebio decide buscarla para contarle que su amigo ha muerto pero al conocerla se enamora y calla, se deja llevar e inician así una nueva relación. Julia a él no lo trata igual, no lo humilla sino que lo ama con ternura. Y la duda crece en la mente de Eusebio hasta la obsesión. Julia, ¿es la Marcia, que azotaba a su amigo, la misma que a él lo ama con dulzura? ¿Qué sabemos de ella? Acaso nada o solo el efecto que provoca en Guillermo primero y en Eusebio, después. Pero Eusebio está dispuesto a todo por averiguarlo.
     La novela consigue embaucarnos desde el principio con una historia triangular de sexo nada convencional o directamente al margen de toda ley o moralidad. Pero lo que en principio parece un puro efectismo para engancharnos desde el morbo, acaba convirtiéndose en un virtuoso renacer del sentimiento amoroso más espiritual desde la catarsis de lo sexual. En esa línea, el final es de una sutileza emocional que bien vale la pena el viaje de tensiones pasionales con escenas de una potencia sexual enorme. Como dirían en algunos programas de televisión, no lo prueben en sus casas.
     A Sándor Márai en cambio ya lo conocía desde hacía unos años cuando leí su magistral novela El último encuentro. Tan buena me pareció aquella novela, que como me ocurre con los mal llamados autores raros, decidí no leer nada más y quedarme con aquél sabor. Y entonces, apareció esta otra novela. Quién sabe si mis sagaces amigos me lo escucharon decir en alguna de nuestras conversaciones sobre libros y decidieron darme más motivos para admirar a este húngaro genial. Y hablando de triángulos amorosos, Sándor Márai en ambas novelas los borda.
       La mujer justa es una historia dividida en tres partes, la de Marika, la de su marido Péter, ambos ricos burgueses antes de la gran guerra del cuarenta y cinco y la de Judit, sirvienta pobre que trabaja desde muy joven en la casa de Peter y que acaba casándose con él. La primera mujer, Marika, le explica a una amiga en una cafetería de Budapest cómo descubrió a través de un pequeño detalle que su marido estaba enamorado obsesivamente de la sirvienta. Esa misma noche y en la misma ciudad, Péter le cuenta a un amigo cómo abandonó a su mujer por Judit a la que desea desde el día en que la conoce sirviendo en la casa de sus padres y cómo, después de casarse con ella, la pierde para siempre. Al alba, Judit le cuenta a su amante en esos momentos cómo ella, de origen muy humilde, consigue casarse con un hombre rico aunque el matrimonio termina víctima del resentimiento clasista y la venganza.
      La virtud de la novela y me temo que de Márai en general es la de diseccionar hasta una minuciosidad de relojero suizo la psicología de los personajes. Márai es un enorme constructor de personajes, de los que no deja resquicios hasta conseguir que los conozcamos con una perfección proustiana. Pero no solo escarba y bucea en sus almas, a menudo atormentadas, sino sobre todo en las relaciones, como juego de carambolas, que se establecen entre ellos a lo largo de una trama compleja que teje hasta configurar el tapiz perfecto de una historia sustancial.
      La coincidencia entre ambos títulos, dos mujeres, una de sombra y la otra, justa; es una coincidencia por supuesto accidental. Aunque quizás no lo sea tanto si tenemos en cuenta que la figura de la mujer es una constante en mi universo literario. La mujer como motor imaginario y narrativo, como si de una queste caballeresca se tratase.
      La coincidencia triangular de las novelas de Luisgé Martín, y de Sándor Márai, con este otro triángulo de amigos es eso, pura coincidencia, no existe parecido alguno con la realidad de la ficción. ¿Era necesaria la aclaración? Quizás no, o sí, imaginen lo que les plazca. La literatura está hecha de esta pulsión tan divertida de imaginar mentiras, de no creerse todas las verdades.

sábado, 23 de agosto de 2014

Reseña de "Catalanes todos", de Javier Pérez Andújar.


Catalanes todos
Javier Pérez Andújar
Barcelona, 1ª edición de mayo de 2014
Colección Andanzas nº 834
Tusquets Editores S.A.
ISBN: 978-84-8383-877-8 


Esta crónica novelada de la relación entre el franquismo y Cataluña y buena parte de los catalanes de entonces, y de ahora, era necesaria. Pero hacía falta un escritor como Javier Pérez Andújar para escribirla. Algunos le acusarán, o lo han hecho ya, de oportunismo. Yo, lo acuso de oportuno. Porque más allá de la posición política que cada uno tenga frente a los entresijos del conflicto, está la verdad. Y para la verdad, ahí es nada, sólo es necesario ser valiente. No hay verdades subjetivas, la verdad es sólo una y agrada o escuece a unos y a otros en la medida en que cada uno quiera manipularla y ponerla al servicio de sus intereses. Pero la verdad son los hechos y esos, ahí están.
Y en Catalanes todos, los hechos se centran en las quince visitas que Franco hizo a Catalunya y especialmente a Barcelona a lo largo de sus cuarenta años de jodienda. Las masas lo recibían alborozado, las empresas enviaban a sus empleados para jalear al Caudillo, en una Vanguardia del 18 de junio de 1970 por ejemplo, podía leerse: A partir de las cuatro de la tarde, festivo, abonable y sin recuperar… como el propio Pérez Andújar recuerda en la introducción. Y las escuelas, cerraban como día festivo. Yo, que también tengo edad para haber vivido la última etapa, recuerdo que durante los últimos días de su agonía y nuestra esperanza, mis escuelas parroquiales cerraron una semana entera que dedicamos a jugar a fútbol, a las canicas, o a churro media manga mangotero. Y después, cuando Carrero Blanco comunicó compungido que Franco había muerto, volvimos a la tímida e incipiente normalidad.
Pérez Andújar ata y novela esas quince visitas con acierto, utiliza como “portland” narrativo, el motor dramático dice él, la vida de unas serie de personajes, sus aventuras y sus diálogos inventados. Y de pura chiripa nada, le sale bien, muy bien. Muchos de esos personajes son reconocibles, son esos franquistas catalanes que con el tiempo han evolucionado como demócratas catalanistas, algunos de los cuales, hoy hijos y nietos de aquellos, se están partiendo ahora la cara por la soberanía catalana. Son personajes que miraron para otro lado, catalanes que ajusticiaron a otros catalanes, personajes que salvaron su culo y sus empresas a costa de levantar el brazo con los dedos estirados. Patria es una manera épica de llamar a la caja registradora, se dice en algún momento. Personajes algunos que fueron movidos por el miedo a perderlo todo, catalanes que hablaban en castellano, se avergonzaban de su propia lengua y sólo la hablaban, si acaso, en la intimidad. Personajes que hoy tienen a sus descendientes cerca del poder. Y esta es la parte que más escuece de este libro valiente, que muchos de ellos son perfectamente reconocibles. En esto no hay sorpresa, dinero y poder, poder y totalitarismo iban y siguen yendo unidos. Dice Pérez Andújar, y dice bien, que el victimismo es la usurpación del dolor de las víctimas, pero habría que aclarar que víctimas haberlas las hubo, las hay. Lo que pasa es que este libro no va de eso y no va de eso quizás por ser lo más evidente, que franquismo es igual a dictadura, a miedo, a silencio. Yo diría que precisamente por eso, este libro lo que hace es señalar a sus cómplices.
Por otra parte, ya debería haberlo dicho, como quedó claro en la presentación a cargo de Gonzalo Laguno y Rubén Lardín, el pasado veintidós de mayo; este libro pretende ser un libro de humor, un libro para partirse el culo de la risa, y un libro sobre el mamoneo de aquellos. Y así es. Son impagables por ejemplo los diálogos entre Franco y Carmen Polo, “la collares” como creo recordar que la llamaban mis mayores. Por ejemplo:
__ Paco, ¿qué es el autoritarismo?
__ Pues que te pasean en auto, la misma palabra lo dice, Carmen.
__ Y el totalitarismo ¿qué es?
__ Una vergüenza, mujer. El oprobio de los regímenes. El totalitarismo es la decadencia, es cuando ya mangonea todo el mundo, de ahí el nombre: todos. Ya lo dijeron los latinos: Totus tuus: todos pillan. Y yo esta guerra la he ganado para nosotros dos solos, pichoncito. España, es nuestro nidito de amor
O cuando reciben la visita del cónsul italiano:
__ ¿Te quieres creer que a mí el italiano me recuerda un poquito el catalán?
__ ¡No digas disparates, mujer! El italiano es mucho más elegante. No vayas a comparar a Garibaldi con el tamborilero del Bruch.
De todos modos, quiero observar que el humor siempre tiene un contrapunto de tristeza, también de tragedia. El personaje que mejor ilustra ese contrapunto es el de Juan Oliva Fabregat, Juanito Oliva. Un claro espécimen de catalán franquista vendido al régimen con pleno convencimiento. Alguien que al volver a Barcelona desde el frente, solicitaba el orgullo de participar con un máuser en los fusilamientos del campo de la Bota, o una pierna de madera de pino sobre la que apoyar el muñón que le quedó al perder un pie defendiendo la unidad de España. Un Juanito Oliva que termina recogiendo las heces de los caballos en el Club de Polo para ganarse unas perras y que un día es vejado por los mismos dirigentes a los que ha servido e idolatrado.
Ese contrapunto de tragedia lo ilustra el miedo, un miedo más o menos explícito en algunos de los personajes que se cruzan en esta historia.
El libro termina con una narración extra y extraordinaria, La dimisión, un vodevil que teatraliza las horas previas a la dimisión del presidente de Gobierno Adolfo Suárez. Un ejemplo para un país actual en el que no dimite ni Dios. Un texto esperpéntico en el que el humor continúa y aún se acentúa. Y en el que se ilustra lo que Suárez tuvo muy claro y hoy ya es moneda común: que la televisión es el primer vehículo propagandístico al servicio de la política. Por eso tuvo la rara capacidad, impensable hoy, de retransmitir por televisión su propia dimisión como presidente. Otra cosa es, y para otro debate, si lo hizo porque sabía lo que iba a venir a continuación en forma de tricornio y bigote, disparos en el congreso y un Rey salvador. En alguna de las intervenciones del Suárez personaje de este vodevil se ilustra esa voluntad de servirse del poder de la televisión.
SUÁREZ: Pues la democracia española tiene que ser como Los Roper.
RAFAEL: ¿Por entregas?
SUÁREZ: No, por televisión. Las cosas ahora son para que se vean. La gente cree más en lo que ve en la tele que lo que ve en la calle, así que tenemos que construir una democracia de televisión más que de ninguna otra clase. Si no, no se la va a creer nadie.
RAFAEL: Un espectáculo para el gran público.
(…)
SUÁREZ: Pues en la televisión es donde nace la realidad. Igual que hice con el Rey, ahora vamos a fabricar la democracia desde la televisión. Ese será el modelo español de transición. Nos lo quitarán de las manos.
(…)
SUÁREZ: Los votos son la parte fácil de la democracia. Diez minutos de televisión son seis millones de votos. Así funciona.
Y ya ven, hoy día, hasta dónde hemos llegado con los medios.
En definitiva, en estas dos piezas de humor, Catalanes todos y La dimisión, tienen ustedes una denuncia divertida e inteligente de algunas de las miserias históricas y políticas recientes de este país, cuyo rastro llega, salpicando, hasta el presente más rabioso. No se engañen, es puro placer lector, el resto son simples aditivos que nos ponemos para pasar por políticamente correctos en un momento como el actual en el que cada uno camufla la verdad tras su bandera. Catalanes todos somos los que nacimos o no, vivimos o no, robamos o no; en Cataluña. Y el gran e inteligente, el gamberro de Javier Pérez Andújar, que escribió ya en el 2002 una primera versión de las visitas de Franco a Catalunya, que ahora las ha reescrito con Catalanes todos para entre otras cosas ligar pasado y presente; podría volver de nuevo a escribir sobre la que se avecina, la nueva caída de viejos mitos, la fresca y saludable vigencia del mamoneo.