Dialogando en el Café Salambó

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sábado, 8 de marzo de 2014

Librería Lello & Irmâo, Porto.

Visito Oporto

  

con motivo de una convención nacional de mi empresa y el último día me escapo a la librería Lello e Irmâo, una de las más bonitas de Europa.


 


Curioseo, paladeo ese fetichismo al que me arrastran los libros, imagino ese número infinito de historias que hay detrás de cada estantería, detrás de cada ejemplar, y finalmente encuentro una personal.

  

Tropiezo con un libro de poesía editado por Calambur, Os surcos da sede (Los surcos de la sed) de Eugénio de Andrade, un poeta contemporáneo de prestigio. La traducción es de José Ángel Cilleruelo, y me quedo con el libro, lo rescato. Pero la carambola no está en el traductor, que lo es y que es uno de los más reconocidos traductores de literatura portuguesa, sino en que José Ángel es amigo mío y así, cierro la historia personal de mi primera visita a este santuario.


Después, escojo un poema del autor, ahora sin azar alguno, y lo traigo aquí.

ESCREVO
(Escribo)

Escrevo já com a noite
(Escribo ya con la noche)
em casa. Escrevo
(en casa. Escribo)
sobre a manhâ em que escutava
(sobre la mañana en que escuchaba)
o rumor da cal ou do lume,
(el rumor de la cal o de la lumbre,)
e eras tu somente
(y sólo tú eras)
a dizer o meu nome.
(quien decía mi nombre.)
Escrevo para levar à boca
(Escribo para llevarme a la boca)
o sabor da primeira
(el sabor de la primera)
boca que beijei a tremer.
(boca que besé temblando.)
Escrevo para subir
(Escribo para ascender)
às fontes.
(a las fuentes.)
E voltar a nascer.
(Y volver a nacer.)

domingo, 2 de marzo de 2014

Ahora que amaneces.

Ahora que amaneces
Felipe Sérvulo
Madrid, 1ª edición, abril de                 2013
Poesía. Editorial Playa de                  Ákaba S.L.
ISBN: 978-84-941025-1-6


Ahora que amaneces es un poemario de amor entregado a la causa, al placer y al gozo del sentimiento que mueve al mundo y a la poesía. De hecho, ese es el sello identificativo de su autor, Felipe Sérvulo, poeta jienense y catalán de adopción, como el mismo se declara.
Son cuarenta y cuatro poemas que ponen el acento en esos momentos minúsculos pero imprescindibles en las veinticuatro horas de un poeta y, en este caso, de un poeta enamorado. Enamorado del amor, de lo femenino, de la lluvia y de la ciudad de Barcelona, otro elemento presente en gran parte de los poemas. La voz poética de Felipe Sérvulo está al servicio de ese ideal de amor que es espiritualidad y sensualidad a un tiempo, que vale para su amada y para todas las mujeres del mundo reunidas en una, con el marco de la ciudad cobijadora y vigilante, húmeda y canalla de fondo. El amor, un suburbio… dice en uno de los poemas titulado Se adormece Barcelona.
            Se trata de un poemario dulce que apenas pasa de puntillas por el desamor, por el dolor contrapunto inseparable del amor y que si acaso lo hace en algún momento fugaz, lo hace camuflado de la nostalgia de los momentos amorosos que sin duda, un día se perderán llevados por el tiempo. Quizás de ahí la cita inicial de esa mítica escena de Blade Runner (1982), dirigida por Ridley Scott en la que el replicante Roy Batty, interpretado por el actor Rutger Hauer improvisa estas bellas palabras:
(…) Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como... lágrimas…en la lluvia.
           Es como si la única amargura del amor fuera simple y rotundamente el miedo a perderlo. Pero Felipe no acaba la cita que en la película termina diciendo: Es hora de morir. En este caso, en Ahora que amaneces sería hora de amar. Morir, amar, dos caras de la misma moneda. Los amores que matan que nunca mueren que diría Sabina.
            Pero yo no quería hacer con esto una reseña al uso sino la crónica de un encuentro y del placer de haber conocido al poeta Felipe Sérvulo.
            Eso ocurrió antes de ayer viernes 28 de febrero en el Café Salambó de Barcelona. El encuentro con el poeta fue organizado y moderado por Cati Gómez, miembro del Club literario Marina. También estuvimos otros profesores, escritores, lectores y amigos como Guadalupe Mendoza, Mercedes Gascón, Mariela Puértolas, Herminia Meoro, Susana Tomás, Alicia Blanco, Eugenio Asensio, Pedro Lara, Enrique Clarós, José Luis Rebollo, Javier y un servidor. En la cabecera de la mesa, además de Cati y Felipe, estaban Blanca Ruiz del colectivo de escritores El Laberinto de Ariadna y el también poeta Alfonso Levy que nos regaló con una semblanza profunda y muy espiritual de Felipe Sérvulo.
            La cabecera de la mesa leyó una buena selección de poemas del libro a la que yo sumaría mi personal selección que, curiosamente solo coincidió en un poema Cinco minutos, leído por Cati:

            EN cinco minutos te habrás ido,
            ahora que la vida es un torrente
            y tantas cosas quedan por decir.

            Llueve. Llueve dentro de nuestro hogar
            y no puedo recorrer la ciudad sin ti,
            ahora que ofrezco mis venas
            para que inyectes tanto amor como desees.

            Importan miradas, pactos, una señal…

            Y compartir ilusiones, ahora
            que todo se cumple inexorable,
            abres la puerta, me abrazas,
            derrotas el tiempo y quiebras la noche.

            Porque en poesía, nos enamoramos de unos poemas y no de otros, o de unos más que de otros, a menudo por razones mágicas. Y podemos explicarlo y divagar todo lo que queramos, e incluso ponernos intelectuales y acertar en teorías literarias, pero lo que sucede en realidad es que el poema nos lee a nosotros, como dijo alguien en la mesa, o lo que es lo mismo, rescata matices olvidados de nuestros recuerdos, algo íntimo que nos hace vibrar, desempolva el sentimiento. Puede ser una estrofa, un verso, una sola combinación de dos palabras a veces. Y eso es lo que nos conmueve.
            También me ocurre con Iré donde estés.

            MÁS allá de L’Eixample,
            se pierde la mirada
            y los crepúsculos rebosan destierros.

            En la linde habitan otros vecinos:
            funcionarios de la Generalitat,
            profesores, abogados,
            algún freelance…

            Iré donde estés:
            Horta, La Pau, Sant Adrià,
            Palau Reial o Gavarra;
            qué sería un metro sin tus huellas.
           
            La amada y la ciudad unidas por la pasión del poeta, inseparables, lo que me ha llevado al recuerdo de una frase rescatada de una lectura de hace tantos años, en una de las novelas de la tetralogía del cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell y que decía: una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes.
            Y podría citar más versos y poemas pero yo no quería que esto fuera una reseña más sino solo una forma de celebrar el descubrimiento de un buen poeta, humilde y autorizado a un tiempo en su trato y su discurso, y de celebrar un reencuentro con mi ciudad y mis amigos letraheridos. Ahora que amaneces será para siempre el título de este reencuentro.
            Gracias Felipe, y gracias también a la editorial Playa de Ákaba por el acierto en la publicación.

Tigres de papel




Ha nacido una nueva editorial, y hay que alegrarse. En un país en el que algunos recortan hasta cerrar la cultura, otros, valientes como tigres, plantan cara con Tigres de papel. Mi amigo, el gran poeta Paco Moral, es uno de los principales artífices. La editorial Tigres de Papel que en principio se lanza en verso, acaba de publicar sus dos primeros poemarios. "El agua" (poesía 2002-2012) de Miguel Ángel Curiel y "Antes de desaparecer" de Laura Giordani.


sábado, 1 de marzo de 2014

Reseña de Las tres caras de la moneda en el blog del escritor y periodista Jordi Cervera.


28/02/2014: Las tres caras de la moneda
Categoria: Autors
Escrit per: Jordi Cervera
Jorge Gamero (Barcelona 1965) fa anys que es belluga pel sector editorial, tot i que ho ha fet des de l’àmbit de la producció i l’edició de textos educatius. Tot i així, i cada vegada amb més freqüència i encert, va fent el salt a l’altra banda, al costat fosc, al dels escriptors de ficció. Va aconseguir una reeixida aportació a la literatura juvenil amb “Simón, no; Saimon”, publicat per Alfaguara i ara repeteix amb “Las tres caras de la moneda”, una interessant col•lecció de contes que publica l’Editorial Gramática Parda i el retorn a un gènere que ja havia conreat amb “El leedor fósil”, un llibre publicat per l’enyorat Josep Maria March a March Editor. (...)
   
 http://blogs.catradio.cat/jordicervera.php?itemid=52969

Saimon en Palma de Mallorca



El pasado lunes 24 de febrero Saimon visitó el colegio Sant Agustí, de Palma de Mallorca y el IES Sarenal, de Llucmajor, para charlar con nuevos alumnos lectores. Una nueva experiencia, siempre enriquecedora.



Sant Agustí


IES Sarenal
 



domingo, 16 de febrero de 2014

Ácido almíbar, último poemario de Rafael Soler.


Ácido almíbar
Rafael Soler
Madrid, 1ª edición de 2014
Poesía.Colección Baños del             Carmen nº 414
Ediciones Vitrubio
ISBN: 978-84-942042-5-8 


Fue además un día de despedidas, o de hasta siempres, porque les comunicaba a mis amigos escritores madrileños que ponía fin a mi exilio y volvía a Barcelona. Adiós Luis, Rafael, Paco, Ana, Raúl, David, Antonio, José Luis y otros tantos otros.


El pasado martes 21 de enero, día de Santa Inés, en el salón de actos de la Asociación de la prensa de Madrid, al acto a celebrar fue la presentación del poemario Ácido almíbar de Rafael Soler. En la mesa lo acompañaban el poeta Luis Alberto de Cuenca y el editor Pablo Méndez de Vitrubio.
Por una vez la inmensa minoría se mudó de inmensidad a secas, con unos ciento cincuenta asistentes en una sala a rebosar, algo inaudito cuando se presentan versos y lo normal es que acudan el autor, el héroe del editor y como no, familiares y amigos.
Rafael Soler convoca a tanta gente en primer lugar por ser un poeta magistral y, en segundo lugar por ser un caballero amable, atractivo, de trato exquisito y corazón inabarcable.
La poesía de Rafael Soler es narrativa, elegante y canallesca a un tiempo. Ácida en lo que tiene de trasunto vital, y almibarada en lo que tiene de elogio de la belleza y de la belleza de la palabra que la define.
Ácido almíbar es un libro de poemas excelente. Si Maneras de volver, que ya comenté aquí recientemente lleva cinco ediciones y algunas traducciones, Ácido almíbar, presiento, está llamado a convertirse en una referencia poética de nuestro país. No hay poema que no sorprenda, ninguno nos deja ese “más de lo mismo”, esa sensación tan común en un poemario. Cada poema sorprende y zarandea y te dibuja una leve sonrisa en los labios, una sonrisa que es un asentir, un recordar vivencias, una complicidad con la palabra que nos ha alumbrado el alma en su lectura. Así de mágico es este poeta, dandi de blancos cabellos, Rafael Soler, este maestro del verso contemporáneo.
En este segundo libro de poemas que leo de Rafael Soler, observo de nuevo la ausencia deliberada de las comas. Y bien, yo no sé si voy a escribir una tontería, si Rafael es consciente, por cierto que es una pregunta que le he querido hacer muchas veces, o incluso si de repente voy a inventar una técnica poética sin saberlo; pero esta ausencia de comas, a mi como lector, me obliga siempre a una segunda lectura. Gracias a esa segunda lectura, disfruto y exprimo más y mejor el poema y una vez “aprehendido”, y en la medida de lo posible, coloco ya mis pausas con mis comas imaginarias. Sea como fuere, la ausencia de comas preceptivas en los poemas de Rafael, otorga nuevas posibilidades y libertad a la hora de leerlos e interpretarlos.
En la presentación, Rafael leyó su personal selección de poemas, con esa voz tan rotunda, tan bella y tan verosímil como la suya. No los voy a comentar todos aquí por supuesto, no sea que meta aún más la pata, que cada uno haga su lectura, la disfrute y saque sus conclusiones, pero sí que voy a destacar, de los que él leyó los que más me gustaron a mí, y algún extra más personal después de mi segunda lectura. Del primer bloque Quédate a los títulos de crédito, el primero, Parto a término dedicado al origen de la vida humana y a ese momento preciso, dicen que traumático, en el que vemos la luz por primera vez.

Y qué salvar entonces
qué origen qué fulgor qué trabalenguas

epifanía de lo amargo por venir y lo nacido

dónde poner
tu nutriente mecedora umbilical
la oscura luminosa soledad
en el arcón sellado

acuático diástole

                ahora que alzándote de nalgas
            a un vacío sin fin te precipitan.

            Del segundo bloque Galería de afines y cercanos, el recuerdo de esa vieja prostituta y personaje misterioso del paisaje adolescente del poema Evocación de un beso con saliva.
            
            Carmela tenía un tamaño aproximado
            una virtud aproximada
            una edad aproximada

            pero tenía una mosca de fresa en el escote
            y exacto su entresijo

            allí nos recibía
            y de a uno pasábamos visita
            urgentes primerizos asustados
            en su lengua paciente una cuchara

            Carmela descansaba los domingos
            pero antes entre risas nos traía
            media barra de hielo oxigenado
            una enagua que subía volandera
            salmonetes bizcochos trementina

            por mostrar que la vida es una ausencia
                                                                       consentida
            una tarde aproximada de un mes aproximado
            Carmela decidió cambiar de duna y domicilio

            dejando en la pared nuestra dieta
            de higos secos avellanas caracoles y tristeza

            y a la mosca recluida en su provincia.
           
        Del cuarto bloque titulado Dos, el poema Tenemos que desmontar la casa con dos versos iniciales luminosos
            
            Y esta lámpara
            que prendía nuestra luz al apagarse
            (…)
            
           Y uno que Rafael no leyó, Habitación por horas con nevera dedicado una vez más a la figura de la prostituta y los encuentros apresurados y furtivos de hotel.
            
            No eres Lolita
            ni tienes el encanto
            de cinco mosqueteros en busca de su cuatro
            pero este roto de tu media
            bien merece una falda plisada a la medida
            y este motel de medio pelo
            una alfombra mejor donde poner mi prisa

            no soy Lolita piensas
            de cuarenta para arriba abriendo las exclusas

            pero este lavabo es suficiente
            y tu loción de cura antiguo
            tu desbordada tripa
            y tu silencio cansado cuando acabes
            durarán el tiempo de una ducha.
           
          Finalmente, del cuarto bloque, aunque el libro tiene tres más, destacaría dos poemas que tampoco leyó el pasado día de Santa Inés. Una certeza en cada mano en el que aborda el tópico universal de la vida y la muerte.
            
            Todo tiene el tamaño de una nuez
            si pones empeño suficiente
            pues siempre es la muerte
            asunto del otro cuando muere

            el misterio
            un envase que caduca

            la cólera
            un gesto de sudor vestido

            la risa
            un truco de Pavlov

            el amor postizo
            un espasmo acompasado

            y esa felicidad que nunca llega
            otro error de cálculo.
            
           Y Hábitos estables para alcanzar el día dedicado a la noche y la evasión, la noche y sus búsquedas callejeras o de discotecas inseparables del alcohol.
           
            Así tú
            buscón de discoteca
            excedente zurcido a una farola
            cuando escuchas el desaire de otra dama

            souvenir envasable que recibe
            a las cinco menos diez un preaviso

                        cerramos en un rato págueme las copas

            una hora menos
            si bebieras en Canarias.

            Dicho lo escrito solo me queda añadir una certeza: cuando lean a Rafael Soler descubrirán a un enorme poeta, comprobarán que a la gran lista de poetas contemporáneos españoles de la transición de los siglos XX y XXI, falta solo su nombre.

domingo, 2 de febrero de 2014

Madrid es ella



Después de cuatro años y medio en Madrid, este vídeo, acompañado sobre todo por un buen texto, ilustra gran parte de mis sentimientos.