Dialogando en el Café Salambó

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miércoles, 15 de julio de 2015

Reseña de Simón, no; Saimon

Simón, no; Saimon” de Jorge Gamero.
Editorial Alfaguara. (Tercera edición, 2014)

He leído “el Saimon”, (como lo llaman los alumnos), casi de un tirón y lo que he encontrado, por encima de todo es una enorme sensibilidad del autor hacia nuestra profesión. En este libro, Jorge Gamero demuestra conocer perfectamente el funcionamiento interno de los institutos de secundaria y ha sabido retratar con respeto y delicadeza, la pluralidad de perfiles humanos que conviven en un centro educativo.
La trama plantea una situación de maltrato familiar y acoso escolar en que un profesor se convierte en víctima de un alumno que, a su vez, lo es de su propio padre. Las consecuencias de la violencia doméstica sobre un adolescente y el traslado de esta violencia al entorno escolar es, la base argumental de la novela. Situaciones como esta, afortunadamente, puntuales y asiladas, pero gravísimas, exigen la implicación de todos los agentes educativos pero, por desgracia, esta solo será eficaz si se encauza a través de una atención individualizada, cercana y comprometida como la que el autor nos muestra.
En mi opinión la originalidad del planteamiento radica en la presentación de la diversidad de reacciones de los protagonistas ante un mismo conflicto y, especialmente, en el retrato de las vivencias de los adultos, que se aleja de estereotipos comunes y los “humaniza” a los ojos de los adolescentes. En este sentido aporta una imagen del profesorado que les aproxima a una realidad a menudo ignorada: que las circunstancias personales que pueden condicionar las actitudes y el rendimiento de los alumnos les preocupan y muchas veces les afectan y que su trabajo, además de la transmisión de conocimientos, implica la colaboración en el progreso de cada uno de ellos.
La novela, cuyo tiempo interno se corresponde con un curso escolar completo, se estructura en dos partes equilibradas tanto en extensión como en intensidad del contenido. El interés del relato aumenta progresivamente en cada capítulo a medida que se va enriqueciendo con las pequeñas historias paralelas que se incorporan y que después irán confluyendo en la principal. Es un planteamiento complejo que el autor ha sabido utilizar en la medida justa, sin que con ello se pierda la tensión narrativa. El incremento de la intriga basado en lo que “Ángel” y “Saimon” ocultan, (“lo que ocurrió aquella noche”), y que se desvela más allá del desenlace, empujan a leer “con urgencia” hasta el final. Así, el clímax que se alcanza en el capítulo seis, al final de la primera parte, con la enigmática desaparición del profesor “Ángel”, se mantiene veladamente y se recupera en el once, al final de la segunda parte.
La caracterización de los personajes es fundamental. Creo que la presentación indirecta y progresiva, sencilla pero no simple, apoyada en las acciones y comentarios de los propios personajes más que en el retrato externo, facilita a los lectores adolescentes el reconocimiento y la identificación en la novela de muchos elementos de su entorno inmediato. El realismo del vocabulario y las expresiones que se ponen en boca de los alumnos, las conversaciones entre ellos, entre los profesores, con los padres, etc., manejado con gran habilidad por el autor, contribuye decisivamente en la proyección del lector, y, en este caso, “engancha” desde el principio.
En cuanto al punto de vista narrativo, el uso de la tercera persona omnisciente, favorece el protagonismo coral, basado en la intersección de conflictos entre los tres personajes principales, y, en mi opinión, evita que el relato caiga en el melodramatismo. Además permite al autor, hacer oír su voz a través del narrador e incluir reflexiones (que, dicho sea de paso, comparto plenamente), sobre la educación en general, por ejemplo cuando compara la experiencia como estudiantes que tuvieron los profesores con la situación y las actitudes de sus actuales alumnos o los comentarios sobre la utilidad/inutilidad del conocimiento y dominio de la lengua, la comunicación verbal, la evolución del concepto de “éxito” en nuestra sociedad, etc., o sobre el funcionamiento y las carencias del sistema educativo.
Para terminar, encontramos una cita esencial de Sócrates, sabiamente elegida a modo de conclusión, que constata, una vez más, la importancia que tiene la educación para el autor, y lo hace doblemente: por una parte, el hecho de que sea el alumno protagonista del conflicto quien la escoge para que sea expuesta “en un sitio que se vea bien” ya a final de curso y tras una reveladora conversación con el director, pone de manifiesto su transformación y en cierto modo ejemplifica la auténtica idea de éxito personal (en contraste con la idea más superficial asociada al personaje de “Lolita”). El alumno conflictivo, el “eterno expulsado” no es desahuciado, sino que gracias el apoyo colectivo y a la colaboración positiva del entorno se reintegrará nuevamente al sistema y será capaz de tomar las riendas de su propia vida: su decisión de repetir curso, se presenta aquí como una oportunidad de recuperar el tiempo perdido y revela la voluntad de afrontar con seriedad y madurez el propio futuro. Por otra parte, el contenido de la misma, nos recuerda que las actitudes displicentes de los jóvenes hacia las convenciones transmitidas por los adultos que tenemos la responsabilidad de educarlos y formarlos humana e intelectualmente se han mantenido a través de los siglos, del mismo modo que la visión negativa que de ello tenemos, muchas veces, los adultos. Pero el conflicto no debe tener la última palabra y nos corresponde a nosotros, asumir el compromiso de gestionarlas para que los jóvenes puedan llegar a ser, incluso en las circunstancias más adversas, la mejor versión de sí mismos.
En el trasfondo de la novela subyace un valor fundamental: la confianza en los educadores y en la voluntad de las personas de comprometerse con su profesión, con los demás y consigo mismos.
Creo que este es el mensaje.
Agradezco a Jorge Gamero, la creación de esta novela, pensada y escrita para un público adolescente, que plantea con naturalidad y sin prejuicios, la delicada problemática del acoso, el maltrato, las rencillas, el desánimo y las múltiples dificultades que presenta a diario la vida escolar, pero también la entrega, la perseverancia y el compromiso, desde la diversidad de ángulos que se muestran en la obra, y, especialmente, cómo dije al principio, su sensibilidad, su interés y su enorme respeto hacia la labor docente.

Àngels Campos Martínez
Lda. En Filología Hispánica

Profesora de Lengua castellana y literatura.

domingo, 12 de julio de 2015

Kassel no invita a la lógica.



Kassel no invita a la lógica
Enrique Vila-Matas
Barcelona, 1ª edición, febrero de 2014
Colección Biblioteca Breve
Editorial Seix Barral S.A.

ISBN: 978-84-322-2113-2


Cuando compro un libro de uno de mis autores predilectos, o un libro de un autor no necesariamente predilecto pero cuya obra me llega en un momento oportuno, o tiene una significación especial para mí, a falta de la firma, tengo la costumbre de escribir yo algo en la primera o la segunda página en blanco. Una frase, un pensamiento, una expectativa de la lectura, una anécdota personal que guarde relación con el libro o con el autor… En este caso, Vila-Matas, es uno de mis predilectos desde hace mucho tiempo y lo que escribí esta vez y en este libro, observen el título antes de seguir leyendo, fue lo siguiente: Ni tú tampoco, por eso me interesas…
Vila-Matas, un maestro entre otras cosas del género híbrido suele avisar con sus títulos, estos advierten de algo, sus libros significan ya desde el mismo título y en esta ocasión vuelve a hacerlo. Kassel invita tan poco a la lógica como el mismo resultado de este libro raro, desconcertante, mestizo, reflexivo, atrevido y en esa línea tan suya de utilizar y citar teorías con la sabia intención de perderlas después o contradecirlas al mismo tiempo. Quizás este sea el libro más ilógico e irreverente de Vila-Matas, tanto, que puede resultar lógico que yo sea incapaz de explicarlo como merecería la ocasión, pero este siempre es un riesgo que corremos los lectores pertinaces de su obra.
El libro empieza con un McGuffin, un fenómeno de lábil descripción atribuido a Alfred Hitchcock y que vendría a ser una excusa argumental para desarrollar una historia que en realidad, carece de relevancia por sí misma. Una especie de consigna o performance literaria, en este caso consistente en pasar unos días sentado en la mesa de un restaurante chino de la ciudad de Kassel, escribiendo ante los ojos del público que pueda pasar por allí. El escritor y la escritura, convertidos en una atracción expositiva y casi circense. Yo, que tantos hombres había sido (pensé parodiando a Borges), era ahora tan sólo un escritor residente al que habían invitado para que montara un número chino. Hasta aquí, el McGuffin del libro. Pero la verdad es que esto no deja de ser una excusa para el verdadero propósito, que es participar, a su albedrío, en la Documenta, feria de arte contemporáneo. Y pergeñar, quien sabe, fruto de su experiencia allí, el texto de su conferencia soñada: “La conferencia sin nadie”, la conferencia sin público. Mientras tanto, descubrir la solución al misterio del universo, interconectarse con una atmósfera empapada de arte, descubrir, una vez más quizás, para qué escribimos: Se escribe para atar al lector, para adueñarse de él, para seducirlo, para subyugarlo, para entrar en el espíritu de otro y quedarse allí, para conmocionarlo, para conquistarlo…  lo que no deja de ser una de las claves para entender la esencia de Vila-Matas, su capacidad para convertir la escritura en un juego, un juego de transvases de identidades, lo excitante de ser otro, de convertirse en otro. Mientras tanto, pasear sin rumbo disfrutando de los equívocos aparentes del arte, disfrutar de la con-fusión que nos propone, visitar exposiciones, bailes invisibles, tropezar con idiomas inexistentes, ver en definitiva la vida desde un ángulo único e inaudito. Un ángulo duchampiano, de conjeturas intelectuales, del placer de la estética en sí misma, sin otro propósito que la estética misma, el amor al arte… la única salvación posible del espíritu. Este es el viaje poliédrico que nos propone este monstruo de siete cabezas que siempre querrá, como Kafka, como Mallarmé o como Joyce, hacer de su vida, literatura, porque fuera de ella le parece, nos parece, inconcebible.
La escritura de Vila-Matas es provocadora y nutritiva. Vila-Matas invita a un replanteamiento constante de la literatura y sus tópicos, una nueva forma de entender la lectura y los géneros, provoca el tener un lápiz avizor para emborronar sus márgenes con notas que actúan de auto psicoanálisis del acto literario. Y es nutritiva su lectura porque te impulsa a su vez a sumarte a la fiesta de la escritura, con sus consiguientes resacas.
Yo les invito a este paseo mágico por Kassel, de la mano de este autor, que como la Documenta, alejado de las leyes del mercado, sin embargo ha conseguido el meritorio y difícil logro de tener un público fiel, consolidado, creciente, que ha conseguido ser un autor, ya de culto.

domingo, 28 de junio de 2015

Interiors, de Montserrat Galícia.


Interiors
Montserrat Galícia
Girona, 1ª edició, febrer de 2008
Colecció Liberàlia
CCG Edicions

ISBN: 978-84-96766-46-4



Fins que no he llegit aquest llibre, coneixia aproximadament l’obra infantil i juvenil de la Montserrat Galícia, i la seva extensa obra de ciència ficció per la que ha estat molt reconeguda. No sent jo un especialista, fins i tot em va honorar en demanar-me que li presentés la seva darrera novel·la de gènere, El vent entre els saguaros, el dinou de novembre de 2014 a la Biblioteca Marta Mata de Cornellà. Aquells dies li vaig demanar si tenia res publicat que fos pel públic adult però no de ciència ficció, i em va regalar, uns excel·lents honoraris per cert per la meva feina, aquest llibre, Interiors, que comento ara.
            Evidentment la Montserrat Galícia ja mereixia tots els meus respectes i la meva admiració com autora contrastada i solvent que ho és, i encara és més evidentment que el meu respecte no és cap guardó ni cap fita, ni canviarà les coses però em venia molt de gust dir que amb aquest llibre, Interiors, la Montserrat m’ha guanyat definitivament com a lector.
            Interiors és una novel·la intimista construïda amb setanta set micro relats o capítols d’extensió variable, que van des de les set línies fins a les dues pàgines. Una veu narrativa en tercera persona ens explica una etapa vital de la protagonista, l’Emma, que actua com a frontissa entre el passat i la necessitat d’inventar un futur arran del trencament amb la parella. Records, errors, una mirada cap endins per a tornar a ser ella mateixa i gaudir del que li queda per endavant. I ens explica el que passa portes en dins, o finestra endins com ens suggereix l’encertada portada del llibre. La prosa és madura, precisa, a estones amb la duresa i el sacseig dels moments més punyents de la calma perduda, a estones amb la sensualitat de la feminitat viscuda com a redescobriment o retrobament del plaer i gairebé sempre amb un lirisme que frega la prosa poètica. És una novel·la fotogràfica en el sentit que està feta de petites imatges descrites amb subtilesa i l’encert de construir un personatge amb tot aquest trencaclosques  de setanta set peces.
            Alguna vegada vaig llegir a algú que deia que tot llibre de relats aspira a ser una novel·la, Interiors ho aconsegueix o si més no, és una novel·la construïda per un conjunt de relats amb un nexe comú: la metamorfosi de l’Emma, de dona abandona, a dona que mira el futur amb excitació i llibertat.
            Hi ha alguns dels capítols realment magistrals, dignes de la millor literatura intimista, com poden ser Corpus, Com un lloro, Camell, El riu, Platja, Platja II, Triangle, Nevada, Tòpics, Estilogràfica o Recorda. Tot i que es tracte de que sigueu vosaltres els que llegiu aquest bon llibre, vull citar tres fragments que justifiquen per si sols tot el que acabo de dir.
            Del capítol titulat Camell, la crua descripció de la soledat:
El llit és ample.
Tot el llit per a ella sola.
            I per als manuscrits que està llegint al llit.
            A la ràdio, Brahms, a la tauleta una tassa de xocolata buida.
            És diumenge a la nit. El pitjor moment de la setmana. El diumenge a la nit sempre se sent insegura, perduda. Es pregunta per què és viva. És una sensació antiga, potser ve de quan era petita. (...)
            Del capítol titulat Tòpics, la ràbia irracional, l’enuig de la dona abandonada. A on per cert, utilitza en anglès dues paraules, Another woman, que junt amb Interiors, traduït, són dos títols de dues pel·lícules d’en Woody Allen. Pura coincidència? O justament coincidència deliberada amb l’etapa més intimista i psicològica del cineasta? Això, només la Montserrat en s’ho pot dir.
Hi havia una altre dona. Another woman, Ell tenia una amant. (...)
            De vegades, a la seva imaginació aquella amant era morena amb els llavis pintats de vermell com una puta, com una fulana d’una pel·lícula dels anys trenta.
            No hi havia cap punt intermedi, no era capaç de cap raonament. Es movia a batzegades emotives.
            Els ulls se li omplien de llàgrimes i li costava dissimular davant del Marc i la Mireia. Llàgrimes de ràbia i de dolor a parts iguals.
            I finalment, del capítol titulat Recorda, una revisió d’un passat feliç, havent fet net amb la crisi per esgarrapar els seus orígens:
            Recorda els arbres de l’eixida de casa seva: un magraner dec tronc arrugat, clivellat, com de bosc encantat. Una figuera, un caqui i un petit llimoner que es va morir l’any de la gelada. I el nesprer dels veïns amb les branques que penjaven per sobre la paret que separava les eixides. (...)
            Recorda que el seu avi explicava a la sobretaula del dinar de Nadal que, a l’Havana, les dones negres i grasses fumaven puros assegudes al portal de casa seva.
            Recorda que, al carrer, els bassals estaven gelats al matí quan sortia de casa per anar a l’escola. I com trencava el gel amb la punta de les sabates.
            Recorda les ulleres de muntura daurada de la seva mestra de pàrvuls.
            Interiors, és una novel·la de continguts ben profunds feta de petits moments que es pot llegir a glopades, assaborint llampecs de gran literatura.     Per mi, un descobriment.